Un número cada vez mayor de empresas españolas de artículos moda están regresando a producir dentro de su territorio. Los aumentos de costos en China y la reducción de los pedidos y los problemas financieros de las mismas compañías hacen que sea más conveniente “volver a casa”. Pero este proceso no esta exento de problemas.

La producción de las empresas de ropa, marroquinería y calzado esta regresando a España. La locura deslocalizadora de los ’90 que hizo exportar plantas industriales y puestos de trabajo a China, otros países asiáticos y del Norte de África, va quedando atrás.

Las políticas aplicadas en la última década del siglo pasado derivaron en la pérdida de competitividad de las empresas, que vieron como único camino de supervivencia el “exilio”. Muchas de las que no quisieron o no pudieron instalarse en el extranjero sucumbieron frente a esa competencia del producto elaborado a costos “asiáticos”.

 

Pero ya no es tan barato producir en China o las marcas no tienen el volumen mínimo requerido para poder fabricar en el gigante asiático o en otros países de esa región. Otras carecen de crédito para subcontratar en el extranjero, y otras prefieren acercar la producción a casa para un mejor control de calidad.

Una de las que regresó es la firma de bolsos de alta gama Vega Cárcer, quien explicó que decidió volver a producir en España “porque los acabados son mejores y todo resulta más fácil de controlar”.

Por su parte, empresas como Louis Vuitton o Indetex ya habían marcado el camino. El grupo Louis Vuitton abrió en 2011 su cuarta fábrica, especializada en artículos de marroquinería, mientras que Inditex aumentó el número de proveedores españoles, de 5.500 en 2011 a los 6.600 actuales. Otras empresas que ya han emprendido el camino de vuelta a casa son Lenita, Dándara, Vega Cárcer o Rebeca Sanver.

Las exportaciones de calzado están creciendo año a año y en los seis primeros meses de 2013 alcanzaron los € 1.154 millones, superando ligeramente la cifra record de 2001, según datos de la Federación de la Industria del Calzado de España (FICE).

En tanto, según los datos que maneja la Federación Española de Empresas de Confección (Fedecon), el 15% del sector textil deslocalizado ha vuelto a la zona euro-mediterránea, principalmente España, en los últimos dos años,

 

Según Ángel Asensio, presidente de Fedecon y de la confederación Moda España, “con la crisis y la caída del consumo, las series de producción son cada vez más cortas y hace menos rentable producirlas fuera. Por esto resulta más ventajoso apostar por la producción de proximidad que permite adaptarse de forma más rápida y ágil a los gustos de los consumidores”, apuntó.

De acuerdo con los datos que se manejan en el sector textil de España, la industria podría relocalizar en España la mitad de la producción o que ha ido llevando al extranjero en la última década, permitiendo crear hasta 100.000 empleos. En los años 90, el sector textil empleaba en España a unas 400.000 personas, mientras que ahora la cifra se reduce a 166.000, explicó Asencio.

Sin duda, este sería un excelente camino para mejorar la situación económica del país frente a la severa crisis, la cual las empresas que emigraron contribuyeron a generar. Por desidia de los gobiernos, las firmas de España se llevaron al exterior el 70% de la producción por la pérdida de competitividad del país frente a la invasión de productos baratos de China.

Pero, estos fenómenos dejan su huella. “En España hubo una destrucción masiva del tejido empresarial y ahora, cuando se quiere retornar la producción, nos encontramos con que no hay suficiente industria para poder atenderla”, subraya Asensio.

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FashionUnited / CueroAmérica