Alberto Grimoldi junto a sus hijos.

La histórica firma argentina de calzado Grimoldi atraviesa uno de los escenarios más complejos de los últimos años. La compañía cerró el primer trimestre de 2026 con una pérdida neta consolidada de 1.872 millones de pesos argentinos, ajustados por inflación, equivalente al 3,2% de sus ventas. Esto puso fin a una serie de 19 trimestres consecutivos con resultados positivos.

El resultado representa un fuerte contraste frente a la ganancia de 7.040 millones de pesos argentinos registrada en igual período de 2025 y refleja el deterioro del consumo interno, la presión inflacionaria y el aumento de los costos financieros que afecta actualmente a la industria argentina del calzado y la indumentaria.

Según informó la empresa, las ventas en volumen cayeron 13%, pasando de 626.000 a 547.000 pares vendidos. El retroceso fue especialmente fuerte en el canal mayorista, que disminuyó 23%, y en el comercio electrónico, con una baja de 35%.

En términos de facturación, las ventas ajustadas por inflación alcanzaron los 59.000 millones de pesos, un 26% menos que el año anterior. Desde la compañía explicaron que la reducción fue consecuencia de una estrategia de baja de precios y reducción de márgenes para sostener el nivel de ventas en un mercado cada vez más retraído.

La empresa señaló además que el aumento del costo financiero tuvo un impacto decisivo sobre la rentabilidad. Mientras en 2025 representaba el 6,7% de la facturación, este año ascendió al 18,6%, impulsado por la necesidad de financiar capital de trabajo y ofrecer cuotas al consumidor para estimular las compras.

Otro de los desafíos mencionados por Grimoldi fue el crecimiento de las importaciones vía plataformas internacionales de comercio electrónico, que presionan sobre los precios y obligan a elevar la productividad industrial en sus plantas de Arroyo Seco y Pilar.

Alberto Grimoldi y Cristina Fernández de Kirchner en la inauguración de la planta en Pilar, en 2011.

Pese al escenario adverso, la firma destacó el fortalecimiento de su canal de venta directa al consumidor, que ya representa el 68% de sus ingresos, consolidando una estrategia basada en omnicanalidad y conocimiento del cliente.

En 2011, en un período de política económica totalmente opuesta, Grimold precisó aumentar su producción para lo cual instaló una nueva fábrica en Pilar. Lo pudo hacer a través de un crédito de unos US$ 6 millones con tasa fuertemente subsidiada que le otorgó el Banco Nación, dentro de la operatoria que el gobierno de ese momento denominó ‘Fondo del Bicentenario’. Éste tomaba recursos de las reservas del Banco Central en busca de generar un fuerte desarrollo industrial.

De cara al futuro, Grimoldi mantiene una visión moderadamente optimista y espera una mejora del consumo y de la rentabilidad durante el segundo semestre de 2026. En paralelo, avanza con la apertura de nuevos locales de Vans y The North Face, además del lanzamiento de Mango en el mercado argentino.
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La Nación / CueroAmérica

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