Vietnam recibe el castigo del mercado y de la competencia por la suba costos laborales

Fabrica de calzado en Vietnam.

Antes considerado el gran ganador del traslado de la producción mundial fuera de China, Vietnam comienza a enfrentar una nueva etapa, por la competencia de otros países asiáticos.

Vietnam comenzó mejorar la paga de sus trabajadores y el aumento de los costos laborales, junto a una competencia cada vez más intensa de otros países asiáticos por los aranceles diferenciales aplicados por los Estados Unidos y otros factores que están marcando una nueva etapa en su producción. Por esto actualmente para la industria vietnamita el desafío ya no consiste únicamente en producir más, sino en mantener su competitividad en un escenario internacional mucho más complejo.

La industria textil y de la confección continúa siendo uno de los pilares de la economía vietnamita. En el primer semestre de 2026 las exportaciones del sector alcanzaron aproximadamente US$ 22.200 millones, un incremento de apenas 1,7% respecto del mismo período del año anterior. El sector mantiene un importante superávit comercial cercano a US$ 10.000 millones, aunque el crecimiento proviene principalmente de las ventas de fibras, tejidos y telas técnicas, mientras que las exportaciones de prendas de vestir retrocedieron ligeramente debido a la baja del consumo en los principales mercados.

Estados Unidos sigue siendo el principal destino de las exportaciones vietnamitas, absorbiendo alrededor del 45% de las ventas externas del sector, seguido por la Unión Europea, que muestra una recuperación, mientras Japón y Corea del Sur registran descensos en la demanda.

Sin embargo, la mayor preocupación proviene del frente comercial. La administración estadounidense impuso recientemente un arancel del 12,5% a las importaciones de confecciones procedentes de Vietnam, superior al 10% aplicado a competidores como Bangladesh, Camboya, Indonesia y Malasia. Además, estos países podrán acceder a un nuevo mecanismo que reducirá aún más los aranceles para determinadas exportaciones textiles vinculadas al uso de algodón estadounidense, beneficio del que Vietnam quedó excluido. Esta situación coloca al país en una clara desventaja frente a sus principales competidores y afecta directamente a grandes marcas internacionales que producen allí, como Nike, Under Armour, Gap, Ralph Lauren y muchas otras.

A estas dificultades se suma otro cambio estructural dado por el aumento de los salarios industriales, mientras los costos de transporte, energía y cumplimiento de exigencias ambientales y sociales reducen los márgenes de rentabilidad. Paralelamente, países como Bangladesh, India e Indonesia ofrecen costos laborales inferiores y despliegan agresivas estrategias para captar inversiones internacionales.

Frente a este escenario, el sector textil vietnamita ha comenzado una profunda transformación. Las empresas buscan automatizar procesos, invertir en tecnología, desarrollar tejidos de mayor valor agregado y aprovechar la amplia red de acuerdos comerciales de libre comercio firmados por el país. El objetivo ya no es competir únicamente por bajos costos, sino por productividad, innovación y capacidad para responder a las crecientes exigencias de sostenibilidad y trazabilidad que imponen los grandes compradores internacionales. Aunque Vietnam seguirá siendo uno de los principales centros mundiales de producción de prendas de vestir, su liderazgo dependerá cada vez más de esa evolución que de los bajos salarios que impulsaron su crecimiento durante las últimas dos décadas.
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VIR / The Investor / CueroAmérica

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