El sector curtidor de la Argentina esta conmocionado por la falta de pieles vacunas en el mercado interno y los permanentes aumentos de precio que sufren las curtiembres. Por este motivo, los fabricantes de manufacturas soportan la misma situación en relación a la disponibilidad y los precios del cuero curtido. Esa circunstancia ha llevado al sector gremial a emitir un documento en que pide al gobierno la rápida la eliminación de una norma nacida durante lo más duro de la pandemia, como es la liberación de las exportaciones de pieles crudas.

Durante el período de 2020 en que la pandemia creció y el gobierno argentino tuvo que cerrar gran parte de la actividad productiva, mientras sectores como la faena de vacunos continuaba -para abastecer de alimentos-, tanto el trabajo de las curtiembres y como de quienes manufacturan el cuero curtido estuvo parada. Ese cuello de botella hizo que el gobierno autorizara una actividad que hasta ese momento estaba muy limitada, como es la exportación de pieles, es decir cueros sin curtir. La medida tomada por 60 días, más adelante se extendió hasta fin de año e, inexplicablemente, se sigue aplicando a pesar de la normalización del trabajo en las curtiembres y demás industrias.

La exportación de 4.200.000 pieles el año pasado -aproximadamente el 35% de la producción anual-, generó un alivio para la pila de cueros que se amontonaban en los frigoríficos. Y también, enormes beneficios para algunos que aprovecharon la improvisación creada por la situación anormal, para generar situaciones de ilegalidad y marginales negocios cambiarios, se sostiene en el documento.

Pero a partir de fines del año pasado la industria argentina pudo comenzar a despegar y rápidamente surgieron los problemas mencionados inicialmente: falta de pieles para curtir y precios que escalan día a día, arrasando la rentabilidad y estabilidad de curtiembres, fábricas de calzado, de marroquinería y demás manufacturas de cuero.

Walter Correa, secretario General de FATICA y diputado Nacional.

Dada esta situación, los trabajadores del sector cuero, encabezados por Federación Argentina de Trabajadores de la Industria del Cuero y Afines (F.A.T.I.C.A.) -que representan junto con los de las industrias proveedoras de ese sector, más de 30.000 puestos de trabajo-, han presentado un documento en el cual exponen “la gravísima situación por la que atraviesa toda la industria del cuero y que pone en peligro las fuentes de trabajo” de miles de personas.

Con el respaldo de todo el sector, el documento reclama al gobierno que elimine la norma nacida en momentos en que su trabajo estaba paralizado. Advierten que esta comunidad, generadora de trabajo y riqueza para el país, corre graves riesgos frente a la fuerte caída en la oferta local de una materia prima esencial, que -conviene recordar- hoy soporta una grave baja de disponibilidad en todo el mundo.
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FATICA / CueroAmérica

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