Una marca argentina llega a Japón con artículos producidos en telas de paracaídas usados

Lucas Desimone, en Baumm recicla telas de parapentes y paracídas.

La propuesta sustentable de la marca sumado al colorido del diseño sedujo a los consumidores japoneses. La empresa argentina, con 15 años en el mercado, produce todos sus artículos en talleres locales.

Un paracaídas o un paramente tienen una vida útil de 300 horas de vuelo. Cumplido ese tiempo, no pueden utilizarse en aviación, pero la tela se encuentra en perfectas condiciones para realizar un upcycling. Con este dato en mente, Lucas Desimone y Rodrigo Chapero crearon Baumm, una marca de mochilas, riñoneras, camperas y otros artículos, hechos íntegramente con ese material.

Además de su local propio en la ciudad de Buenos Aires y la tienda en el Museo de Arte Latinoamericano (Malba) la firma comercializa a través de su página web. Sin embargo, el mayor volumen de ventas lo representa el sector corporativo. Empresas como Coca Cola, Globant o Vista Energý solicitan sus productos tanto para vestir a su personal como para regalos empresarios.

Los insumos no son un problema para la empresa. “Nos hicimos amigos de la comunidad de parapentistas. El boca en boca creció tanto que hoy pilotos y escuelas nos proveen constantemente; nunca tuvimos problemas de escalabilidad de materia prima” afirmó Desimone. Con la tela de un solo paracaídas se pueden fabricar entre 40 y 100 piezas según el tamaño del producto final.

Uno de los aspectos centrales de la cultura empresarial de Baumm es utilizar mano de obra argentina. “Estamos convencidos de que hay que priorizar la mano de obra local. No le vamos a dar la espalda a los talleres para ganar un margen extra. La tragedia de los años 90 fue que, con el cierre de fábricas textiles, se perdieron oficios que luego es muy difícil recuperar. Eso es lo que queremos evitar en este momento muy duro para la industria textil local” resaltó el empresario.

Con este recorrido, la firma se hizo un lugar en las misiones comerciales que se organizaron en Japón. A partir de su participación en estos eventos, la marca atrajo la atención de los empresarios japoneses que comenzaron a pedir sus productos.

«Es la zona del mundo que mejor entiende el producto. Les atrae lo único, lo artesanal, el uso del color y buscan la sustentabilidad para diferenciarse” declaró Desimone. “Exportar nuestros diseños es una decisión estratégica, aunque se nos hace cada vez más difícil. Nuestros costos, entre logística, mano de obra, energía, servicios e impuestos, son altos.

A esto se suma el flete hacia mercados lejanos, por lo que tenemos que juntar un buen volumen para que sea rentable la exportación. Sinceramente, hace dos años y medio que venimos sobreviviendo, pero aunque podríamos tercerizar nuestra producción en cualquier lugar del mundo, apostamos a seguir diseñando y produciendo en Argentina” enfatizó Desimone dando cuenta de uno de los mayores problemas que enfrenta la industria textil argentina en estos momentos.

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IProfesional / CueroAmérica
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