
La Unión Europea elevó fuertemente la presión sobre China para que reduzca los desequilibrios comerciales que considera “insostenibles” y amenaza con adoptar nuevas medidas defensivas si no obtiene compromisos concretos antes de octubre.
Bruselas cuestiona el acelerado crecimiento de las importaciones chinas, advierte sobre la “creciente dependencia europea de proveedores asiáticos y teme que el exceso de capacidad industrial de China, combinado con subsidios y una demanda interna debilitada, termine provocando una nueva ola de desindustrialización en Europa”.
Una delegación de la Comisión Europea mantuvo conversaciones en Beijing con funcionarios chinos para intentar alcanzar un acuerdo que evite una escalada comercial durante el otoño (del Hemisferio Norte). El equipo europeo estuvo encabezado por Denis Redonnet, responsable de la aplicación de las normas comerciales de la UE y recientemente designado como referente de la política comercial con China.
La próxima etapa de las negociaciones tendrá lugar a finales de septiembre, cuando Redonnet viaje nuevamente a la capital china acompañado por Ditte Juul Jorgensen, ‘Alta Representante Europea para el Comercio’. La Comisión Europea busca comprobar si Beijing está dispuesto a adoptar medidas para reducir el desequilibrio antes del plazo fijado para octubre.
“Los desequilibrios globales existentes no pueden continuar y es necesario un reequilibrio”, afirmó Jorgensen, quien considera que la concentración de las importaciones europeas en determinados proveedores chinos representa un riesgo creciente para la seguridad económica del bloque.
El problema adquiere mayor dimensión por la velocidad con la que avanzan las exportaciones chinas. Según la Comisión, en julio China incrementó su superávit comercial frente a casi todos los países de la UE. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, también advirtió que las importaciones procedentes de China aumentaron un 45% en cinco años, mientras las exportaciones europeas hacia ese mercado disminuyeron.
Bruselas sospecha que detrás de esta creciente competitividad existe una combinación de “subsidios no declarados, una moneda infravalorada y una enorme capacidad industrial que continúa expandiéndose pese a la debilidad del consumo interno”. El temor europeo es que esa producción termine colocándose en los mercados comunitarios a precios que los fabricantes locales difícilmente pueden igualar.
La preocupación ya trascendió a los organismos comunitarios. Alemania, tradicionalmente más favorable a mantener una relación comercial estrecha con China, está modificando su posición. El canciller Friedrich Merz pidió preparar posibles respuestas ante los desequilibrios y señaló que la propia industria alemana está cambiando su percepción sobre el problema.
El ministro de Finanzas alemán, Lars Klingbeil, fue todavía más directo al señalar que Europa debe proteger sectores estratégicos como el acero, el automotriz, la industria química y la farmacéutica, frente a una competencia que considera cada vez menos equilibrada.
La UE analiza incluso crear un nuevo “instrumento de diversificación” que podría obligar a empresas de sectores considerados críticos a ampliar su número de proveedores. Para Bruselas, el objetivo es reducir una dependencia que considera estratégica y garantizar condiciones de competencia más equilibradas.
South China Morning Post / CueroAmérica
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