El diputado Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente, grabó un video criticano a las Havaianas, pero su campaña fracasó en forma rotunda.

El reciente boicot impulsado por sectores de la extrema derecha brasileña contra Havaianas ofrece una lección relevante para los empresarios de la industria del calzado sobre marca, polarización y gestión de crisis reputacionales. Una simple campaña publicitaria, pensada para reforzar un mensaje motivacional y universal, fue reinterpretada políticamente y acabó convirtiéndose en un fenómeno mediático con impacto económico y estratégico.

Reciente mente Havaianas, una marca profundamente arraigada en la identidad brasilera desde 1962, lanzó en su país un anuncio protagonizado por la actriz Fernanda Torres en el que se invitaba a empezar el año “con los dos pies”, cambiando la tradicional frase de “con el pie derecho”. Lo que para la mayoría es una frase inspiradora y coherente con el espíritu inclusivo de la marca, para ciertos líderes bolsonaristas se transformó en una supuesta alusión contra la derecha política. A partir de esto, diputados con gran presencia en redes sociales promovieron un boicot público, llegando incluso a destruir productos de Alpargatas en vídeos virales.

Esta reacción, amplificada digitalmente, generó preocupación entre inversores y provocó una caída momentánea del valor bursátil de la empresa matriz, Alpargatas, que sin embargo se recuperó rápidamente, dado que la mayor parte del público reaccionó negativamente frente a la “interpretación” bolsonarista.

El episodio demuestra cómo, en contextos de alta polarización, las marcas de consumo masivo pueden ser convertidas en símbolos ideológicos, sin buscarlo. También evidencia que el riesgo reputacional ya no proviene solo de errores explícitos, sino de interpretaciones forzadas que pueden llegar a encontrar eco en comunidades digitales muy movilizadas.

Paradójicamente, el intento de boicot acabó beneficiando a Havaianas en términos de visibilidad. En apenas 48 horas, la marca sumó cientos de miles de nuevos seguidores en Instagram y obtuvo una exposición global gratuita difícil de igualar con inversión publicitaria tradicional.

El público general reaccionó con ironía y memes, reforzando la percepción de la marca como un elemento cultural transversal frente a una polémica considerada absurda. Este efecto “rebote” muestra que una base de consumidores amplia y diversa puede amortiguar ataques ‘ideológicos’ y, en algunos casos, convertirlos en oportunidades.

Para la industria del calzado -en materia de comunicación-, donde el producto combina funcionalidad, moda e identidad, gestionar ese equilibrio es clave para sostener crecimiento, reputación y valor a largo plazo en mercados cada vez más sensibles y politizados.
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El País / CueroAmérica
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