La industria mundial del cuero presenta ante la COP31 un manifiesto que reivindica su contribución a la protección ambiental
Trece de las principales organizaciones internacionales de la industria del cuero presentan ante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP31) un manifiesto que reclama el reconocimiento del cuero como un material natural, renovable y duradero, capaz de contribuir a reducir residuos, disminuir la dependencia de materiales derivados del petróleo y promover una economía circular.

La iniciativa representa un importante paso de la industria mundial para recuperar protagonismo en el debate ambiental y reafirmar, con renovada confianza y argumentos científicos, que el cuero puede formar parte de las soluciones frente al cambio climático.
El documento, titulado Leather – The Circular Choice (El cuero, la elección circular), es impulsado por el International Council of Tanners (ICT) y respaldado por otras doce organizaciones internacionales, entre ellas COTANCE, el Centro de las Industrias de Curtidos de Brasil (CICB), Leather Naturally, la International Union of Leather Technologists and Chemists Societies (IULTCS) y la Sustainable Leather Foundation.
La declaración constituye una acción conjunta especialmente significativa para un sector que durante los últimos años enfrentó cuestionamientos sobre el impacto ambiental de sus productos, frecuentemente asociados a las emisiones de la ganadería, la deforestación y el consumo de recursos naturales.
Ahora, la industria busca modificar esa percepción y demostrar que el cuero reúne características particularmente valiosas para una economía basada en la circularidad, el aprovechamiento de materias primas biológicas y la reducción de desperdicios.
Uno de los principales argumentos del manifiesto es que las pieles utilizadas para fabricar cuero proceden únicamente de animales criados para producir alimentos. Su aprovechamiento industrial permite transformar un subproducto de la industria cárnica (miles de toneladas anuales) en materiales y manufacturas de alto valor, evitando que enormes cantidades de materia orgánica terminen convertidas en residuos.
El documento destaca especialmente las nuevas directrices de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) sobre la evaluación de la huella ambiental del cuero.
Según estas directrices, las pieles provenientes de animales sacrificados para consumo humano no son, por definición, impulsoras del cambio ambiental. Esta conclusión respalda uno de los argumentos fundamentales del sector, que asegura que la demanda de cuero no determina la cantidad de animales criados y sacrificados para alimentación.
El manifiesto cuestiona severamente además que algunas evaluaciones ambientales continúen utilizando información antigua, incompleta o metodologías que no reflejan adecuadamente las características de la cadena productiva del cuero.
La industria internacional destaca que la durabilidad constituye una de las principales ventajas ambientales del cuero.
En un contexto en que la producción textil y de indumentaria representa, según las estimaciones citadas en el documento, entre el 8% y el 10% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, prolongar la vida útil de los productos adquiere una importancia vital.
El cuero permite fabricar calzado, bolsos, prendas, tapizados y numerosos artículos que pueden utilizarse durante muchos años, repararse y reacondicionarse, evitando reemplazos frecuentes. Además, esos artículos son confortables y elegantes.
A estas propiedades se suman su elevado contenido de origen biológico y su capacidad de biodegradación, que depende de los procesos de curtido y de las condiciones ambientales.
Por estas razones, el manifiesto reivindica la slow fashion, un modelo de producción y consumo que privilegia la calidad, la durabilidad y la reparación frente a la fabricación masiva de productos descartables.
Otro aspecto central es el reclamo de que gobiernos y organismos internacionales reconozcan el valor de materiales naturales utilizados por la humanidad desde hace miles de años.
El manifiesto señala una contradicción: mientras se promueve el desarrollo de nuevos materiales de origen biológico para reducir la dependencia de combustibles fósiles, frecuentemente se ignoran las ventajas de productos tradicionales como el cuero y la lana.
Esta cuestión adquiere especial relevancia ante las nuevas políticas de la Unión Europea sobre ecodiseño, pasaportes digitales de productos y bioeconomía, que influirán progresivamente sobre los materiales utilizados por las industrias del calzado, la marroquinería, la indumentaria y otros sectores manufactureros.
Las organizaciones firmantes solicitan a la COP31 tres medidas fundamentales: reconocer el carácter circular del cuero y su potencial contribución a reducir los impactos ambientales; promover materiales biológicos, duraderos, reparables y reutilizables; y favorecer el uso de recursos naturales renovables frente a alternativas derivadas de combustibles fósiles, siempre que resulte viable.
Más allá de sus propuestas específicas, la presentación del manifiesto representa un cambio importante en la posición de la industria mundial del cuero.
El sector busca superar una etapa concentrada en responder a críticas ambientales para asumir una actitud más activa: demostrar que sus productos pueden contribuir positivamente a los objetivos internacionales de sostenibilidad.
Esta renovada confianza se apoya en investigaciones científicas, avances tecnológicos y una creciente coordinación internacional.
Aunque la industria curtidora todavía enfrenta desafíos relacionados con el consumo de agua y energía, los productos químicos y el tratamiento de efluentes, el manifiesto sostiene que la sostenibilidad de un material debe evaluarse considerando no solamente su fabricación, sino también su origen, durabilidad, posibilidades de reparación y capacidad para evitar desperdicios.
El mensaje ante la COP31 explica que la industria mundial del cuero no pretende quedar al margen de la transformación ambiental de la economía. Por el contrario, reclama que se reconozca su capacidad para contribuir a ella y que las políticas futuras valoren adecuadamente uno de los materiales naturales más antiguos, versátiles y duraderos utilizados por la humanidad.
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