Crisis

Un informe de EE.UU. acusa a los grupos financieros de poner en riesgo el negocio minorista y miles de empleos

‘Wall Street está destruyendo empleos minoristas’ opina un estudio del Center for Popular Democracy. El trabajo asegura que la inversión de grupos financieros, llamados de “capital privado”, en el comercio minorista ha llevado en los Estados Unidos a la eliminación directa de 597.000 empleos en la última década. Estima además que otras 728.000 personas han perdido sus puestos de trabajo, como resultado indirecto de las inversiones de las empresas.

Según el informe, una ola de quiebras de grandes empresas minoristas y cierres de tiendas en los últimos años se puede atribuir en parte a las inversiones de empresas de ‘capital privado’. Por otra parte, la concentración genera un duelo de titanes en que caen algunos grandes jugadores pero miles de pequeños participantes.

Destaca que las empresas de ‘capital privado’ tienen el doble de probabilidades de quiebra y el 71% de las quiebras minoristas de más alto perfil desde 2012 han estado en cadenas cuya propiedad es de ‘capital privado’. De los minoristas en bancarrota listos para cerrar tiendas en 2019, el 70% están respaldados por Wall Street, entre ellos Payless ShoeSource, K-Mart, Sears y Charlotte Russe, señala el informe.

“Las empresas de ‘capital privado’ tienden a adquirir a través de compras apalancadas (LBO), que a menudo deja a los minoristas con grandes cargas de deuda y, por lo tanto, no pueden realizar inversiones críticas, lo que puede ser perjudicial en un clima de interrupción”, dice.

Por ejemplo, los expertos atribuyen los problemas de Payless a sus propietarios de educación física, que cargaron a la compañía con miles de millones en deudas después de un LBO 2012. Los intentos de limitar las pérdidas a través del cierre de 1.000 tiendas y el cobro de una deuda de US$ 435 millones a través del Capítulo 11 en 2017 no fueron suficientes.

Aunque el minorista logró tener nuevos propietarios después de salir de la bancarrota ese mismo año, finalmente se vio obligado a liquidar las 2.500 ubicaciones restantes de América del Norte en 2019. Fue cuando se declaró en bancarrota por segunda vez, dejando a 16.000 trabajadores desempleados, enumera el estudio

El trabajo del Center for Popular Democracy asegura que las empresas adquiridas por ‘capital privado’ experimentan una disminución del empleo del 12% en los siguientes cinco años en promedio. Este es un análisis de la Oficina Nacional de Investigación Económica sobre más de 3.000 adquisiciones que realizaran empresas de ‘capital privado’.

El informe contabiliza también que las mujeres y las personas de color se ven afectadas de manera desproporcionada por estos recortes, ya que el 76% de los trabajadores de empresas minoristas son mujeres, mientras que el 43% son negros, latinos o asiáticos.

Las inversiones de riesgo están en aumento en 2019, con la proporción de préstamos a empresas de alto riesgo que alcanzó en mayo su nivel más alto desde 2013, según la Reserva Federal. En el futuro, el nuevo informe proyecta como previsible que la pérdida de empleos en el sector minorista continuará en el futuro.

En este informe las víctimas que se cuentan son del sector minorista, pero hay otro gran perdedor y es el sector industrial, que queda en situación debilidad extrema frente a la fortaleza de los grandes minoristas y de las marcas. Y esto es una epidemia que recorre el mundo, y tiene su punto neurálgico en países de Asia y algunos de África y América Latina. Allí donde se permiten condiciones de trabajo por debajo de lo admitido en cualquier ‘papel’ y que genera fuertes pero inocuos reclamos de la las ONU y la Organización Internacional del Trabajo.

Cabe aclarar que denominan empresas de ‘capital de riesgo’ o ‘capital privado’ a las que trabajan con dinero aportado por inversionistas profesionales. Estos aplican su capital en empresas con potencial de crecimiento, con el objetivo principal de incrementar significativamente el valor de las compañías. Generalmente participan directamente en los cuerpos de gobierno corporativo y en la dirección de las empresas que financian.
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FN Footwear News / CueroAmérica

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El derrumbe de la industria textil de Argentina no para y el sector sólo espera que se produzca un gran cambio

En tres años -2015 y 2018-, la actividad de la industria textil de Argentina perdió más 10.000 empleos y cayó más que el promedio del sector fabril local. Pero en lo que va del 2019 la fuerte crisis –brutal caída del consumo- del país aceleró el cierre de plantas, en tanto que algunas también se mantienen en una muy escasa producción. Esto ha generado una enorme pérdida de puestos de trabajo, la mayoría de personal calificado que costó años formar.

La Federación de Industriales Textiles de la Argentina (FITA) describió la situación como de extrema gravedad y alertó sobre el riesgo de «relocalización» de industrias que, en muchos casos, eligen a Brasil como nuevo destino.

Yeal Kim, presidente de la Fundación ProTejer.

Por su parte Yeal Kim, presidente de la Fundación ProTejer, explicó que en los últimos 4 años «cayeron muchas empresas con la consecuente pérdida de empleo» y que «seguir trabajando es cada vez más difícil». Señaló que hoy más que la importación el problema es la falta de demanda: «Hasta los importadores tienen problemas; nunca hubo una política clara para el sector».

La capacidad ociosa de la industria textil de Argentina ronda el 70% y el nivel de actividad, según datos de la federación, viene cayendo «sostenidamente» desde hace 14 meses.

Se cree que desde relación con junio de 2016 la baja de la actividad es de 25%. Y si se miran los datos de empleos y se considera la totalidad de la cadena (textil, confección, indumentaria y cuero y calzado) se observa que entre el tercer trimestre de 2015 y el tercer trimestre de 2018 la pérdida de puestos trepa a 16,1% (se trata de 26.200 empleos menos).

Denise Karagozlu, Directora Comercial de Colortex.

Desde la Federación, la economista Denise Karagozlu uno de los graves problemas de la industria argentina es la pérdida de competitividad por los altos costos del transporte local, que hace que “traer un contenedor desde China a la Argentina sale más barato que mover uno desde la provincia de La Rioja a Buenos Aires”.

Ni siquiera la reciente devaluación del peso argentino no equiparó las condiciones porque los costos subieron porque el costo de los combustibles y los demás están ‘dolarizados’.

La crisis generada por la caída del consumo se vio agravada por la apertura indiscriminada de las importaciones que aprovecharon un dólar bajo, creando una situación terminal al sector». Por otra parte, el costo de exportación de un container es un 15% más alto, en promedio, que los costos que hay en el mundo. Y son casi el doble de los que se pagan en Chile, por citar un caso cercano.

Luciano Galfione, director de Galfione y Cía. y directivo de la Fundación ProTejer.

El empresario textil Luciano Galfione dejó en claro que el sector textil de Argentina está «tecnificado» y que «en su gran mayoría es de clase mundial, con maquinarias de vanguardia». Señala que las empresas son «extremadamente» eficientes y productivas puertas adentro y que el problema está afuera», es decir, en las condiciones que se generaron en el país.

Galfione apunta a las cargas impositivas, los costos energéticos, de servicios y logísticos. «La cuestión es la no competitividad sistémica y eso se ve cuando una prenda hecha en China se vende en la Argentina cuatro veces más cara que en Milán. Eso deja en claro que el problema está en otro lado y no en las fábricas».

Según el Reporte de Competitividad Global del Foro Económico Mundial, la Argentina está en el puesto 57 entre 140 países. En el componente «entorno macroeconómico» el país está 136º. Actualmente la situación empeoró dado que el acceso de las empresas al financiamiento actualmente no existe, debido a que la política oficial ha llevado las tasas más del 80%.

Pese al manifiesto desinterés por la industria de la actual administración los industriales y un sinnúmero de obstáculos que generó, la industria textil argentinas siguió invirtiendo. En 2018 éstas alcanzaron los US$131,6 millones. La mayor parte se destina a máquinas de «terminación», seguidas por las de «tejeduría». Según Kim «en 15 años destinamos unos US$3 .000 millones a inversiones».

Entre 2014 y 2018 las importaciones del sector (excluyendo fibras) pasaron de 195.000 toneladas a 242.000 toneladas.

Cientos de empresas PYMEs y muchas grandes cerraron y varias están con procedimientos preventivos de crisis abiertos. «La Argentina es un país algodonero y es lógico y coherente que tenga una industria textil que agregue valor a la materia prima -dice Karagozlu-. Estamos transitando exactamente el camino contrario».

Los directivos de la FITA recordaron que le acercaron propuestas al Gobierno, pero casi ninguna fue tenida en cuenta. Entre las iniciativas que impulsó la federación figuran el empuje de la demanda para dinamizar toda la cadena (con programas de consumo y compras públicas); la rebaja del costo energético; un financiamiento de capital de trabajo; el impulso a las exportaciones (con aumento de reintegros y baja de derechos de exportación) y la aplicación de un artículo del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) que habilita a los países en desarrollo a adoptar medidas temporales, para crear las condiciones que permitan un proceso de transformación de un sector.

Las expectativas del sector textil, del mismo modo que en el sector de las confecciones y moda es que se recupere el mercado interno y se genere una nueva política exportadora. Las posibilidades están abiertas –aseguran- sólo si en las próximas elecciones presidenciales triunfa un movimiento que aplique un cambio radical al modelo económico vigente.
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La Nación / Comunidad Textil

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Ola de cierres en la industria marroquinera argentina por la caída en el consumo local

Las industrias del cuero, calzado y marroquinera de Argentina sufren intensamente la grave crisis económica del país. En los últimos tres años cerraron unas 30 curtiembres, más de 100 empresas en el sector de manufactura del cuero y marroquinería, unas 300 fábricas de calzado y un gran número de proveedoras de componentes e insumos para estos sectores.

Son más de tres años de medidas recesivas que golpean a toda la industria de Argentina, pero más a las que son intensivas en mano de obra y especialmente a las PYMEs. En el caso de las del sector de cuero, marroquinería y calzado, quedaron sin trabajo unas 20.000 personas. En su mayoría con sólida formación y nivel técnico. En las que se mantienen abiertas, la utilización de la capacidad instalada se encuentra por debajo del 40%, lo que significa que trabajan a pérdida.

Las estadísticas oficiales (Indec) dan cuenta de la primarización de las exportaciones y, por ende, de la producción. Esto lo muestra el hecho que la exportación de cueros curtidos mejoró en un 6,1% interanual, esencialmente motivada por la devaluación del peso argentino. El 90% de las pieles vacunas que produce Argentina se exporta sin manufacturar (productos terminados), en un importante porcentaje sin acabar y crece la exportación de pieles en bruto.

Ariel Aguilar, presidente de la Cámara Industrial de las Manufacturas Argentinas del Cuero y Afines.

“En orden de importancia, causas de esta situación son la caída de consumo interno, las exorbitantes tasas de interés -que golpea en el crédito al consumo, la cadena de pagos y cualquier tipo de inversión-, el aumento de las tarifas de energía y combustibles, y la fuerte importación, especialmente de 2016 a 2018”. El diagnóstico es de Ariel Aguilar, presidente de la Cámara Industrial de las Manufacturas de Cuero y Afines y vicepresidente de Confederación General Empresaria (CGERA). Reitera que el principal problema de las PYMEs es el congelamiento del consumo.
“Las importaciones algo bajaron en los últimos meses debido a que la gente no tiene ni dinero”, agrega Aguilar.

También señala que los impuestos no son el mayor problema, “pero que está después de estos cuatro ejes”. Y aclaró que “la reforma laboral no es un planteo de las empresas PYMEs. Es un tema que instalaron el gobierno y las grandes empresas”.

“El problema es la caída del consumo, las elevadas tasas de interés, el enorme aumento de las tarifas de energía y servicios públicos y la apertura importadora” coincidió Raúl Zylbersztein, también empresario marroquinero, ex presidente de CIMA y actual titular de la Federación Económica de Buenos Aires.

Raúl Zylbersztein, expresidente de CIMA.

“Las empresas están cerrando porque, si bien existe una esperanza de que esto cambie en un año, muchas ya no tienen energía para llegar”, explicó el dirigente.

El consumo se cayó completamente y no hay perspectiva de que esto cambie. Al cerrar las empresas algunos trabajadores sólo pueden recibir las máquinas a modo indemnización. Y algunos empresarios, con 50 o 60 años y muchos en la actividad, tienen que empezar de cero”, detalló Zylberstein.

En la última década, con una moneda sobrevaluada, las empresas que exportaban tuvieron que abandonar sus mercados y centrarse en el mercado interno. Actualmente, con la devaluación sufrida el año pasado, podrían pensar en exportar. Pero hoy se encuentran descapitalizadas y, la mayor parte de los casos, con una estructura organizativa deteriorada.

“Las manufacturas de cuero no son un commodity. Es necesario hacer un largo trabajo previo para ganar mercados”, explicó Raúl Zylberstein, quien también alertó por las grandes deudas impositivas que se van generando ante el Fisco, lo que impide levantar cabeza en el actual contexto.
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La Nación / Pagina 12 / CueroAmérica

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El calzado europeo pierde producción y exportaciones frente a los países asiáticos

El comportamiento de la industria del calzado de Europa muestra nítidamente la situación que viven sus países, con diversos niveles de crisis en lo social y en lo económico. Algunos datos difundidos por Francia, Italia y España muestran baja en la producción, mejora en la venta sólo de los productos de lujo y un preocupante aumento de la importación de calzado asiático.

En 2017, la exportación de calzado de Francia sumó 3.200 millones de euros. Sin embargo, la importación de calzado totalizó 6.700 millones de euros. Los especialistas explican que esta situación se debe a que el mercado local está controlado por productos importados de Italia, España, Portugal y especialmente de Vietnam y China, entre otros países.

Claude-Eric Papin, presidente de la Federacion Francesa del Calzado (FFC).

Claude-Eric Papin, presidente de la Federación del Calzado de Francia (FFC), aseguró que un problema de la industria francesa del calzado es que las empresas generalmente son pequeñas, ya sea por cuestiones históricas o decisiones estratégicas.

Actualmente, en todo el país solo 99 fábricas de calzado cuentan con más de 8 empleados. “Estas empresas se destacan por su estilo, las líneas de productos y las colecciones, pero sólo producen calzado para el dueño de la marca. A diferencia de los productores de marroquinería, no trabajan para otras marcas”, explicó Papin.

Para el directivo, esta decisión afecta a las fábricas de calzado ya que no pueden beneficiarse de producir para otras marcas, algo que sí hacen sus competidores.

Papin dijo que la industria del calzado enfrenta otra situación crítica, y es la provisión de materia prima. El cuero es un material muy utilizado en la industria del calzado de Francia, pero la disponibilidad de cuero local es baja, explicó.

Con respecto a Italia, la Asociación de los Fabricantes de Calzado de Italia (Assocalzaturifici), informó que la producción de calzado del país cayó 2,4% en los primeros nueve meses de 2018. Este cálculo incluye un descenso del 5% en el tercer trimestre, lo que muestra un agravamiento de la situación.

En estos primeros nueve meses, el consumo local de calzado fue muy bajo ya que cayó 0,8% en volumen y 0,9% en valor. El único segmento que registró mejoras fue el del calzado deportivo.

Assocalzaturifici explicó que el principal motor de la industria del calzado de Italia son las exportaciones, donde hubo mejores noticias. En los primeros 8 meses de 2018, el calzado exportado de Italia sumó casi € 6.500 millones, un incremento del 3,7% en comparación al mismo período de 2017. Sin embargo, analizado por volumen, la exportación de calzado cayó 3,1%.

Annarita Pilotti, presidente de Assocalzaturifici, afirmó que estos resultados en el comercio exterior “confirman la excelencia de la producción italiana en el segmento de alta gama”. Es decir, venden menos pares a un mayor precio promedio.

Annarita Pilotti, presidenta de Assocalzaturifici.

Por su parte las exportaciones de calzado de España han alcanzado durante los nueve primeros meses de 2018 la cifra de € 2.108,3 millones y 122,7 millones de pares. Estos datos representan unos descensos del 1% en valor y del 3,6% en volumen respecto al mismo periodo de 2017.

La UE es el principal comprador de calzado español, representando el 80% del total de las exportaciones en volumen y el 72% en valor. Las exportaciones a esta región alcanzaron los € 1.513,5 millones y 98 millones de pares, con descensos del 3,8% en valor y del 5,1% en volumen. Los descensos más importantes se dieron en Francia, Italia, Alemania, Portugal y Bélgica. .

En materia de importaciones, en los primeros nueve meses de 2018 ingresaron a España 251,8 millones de pares por valor de € 2.318,4 millones. Estos datos reflejan unos aumentos del 2,3% en pares y del 0,1% en valor.
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La Conceria / Leatherbiz / CueroAmérica

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La industria del calzado de Córdoba perdió más de 300 puestos de trabajo en 2018

La industria del calzado de la provincia de Córdoba, Argentina, perdió 600 empleos y se estima que el año pasado la producción cayó más de un 30% respecto del 2017, que ya venía de dos años de derrumbe.

Según Miguel Hames, presidente de la Cámara de la Industria del Calzado de Córdoba, el sector llegó a esta situación debiendo ajustarse debido la fuerte baja en el consumo y debiendo competir con la ola indiscriminada de importaciones, generalmente de bajo precio.

Miguel Hames, presidente de la CIC Córdoba, Argentina.

La industria del calzado de esa provincia esta integrada por unas 200 PYMEs, que actualmente trabaja al 50% de su capacidad instalada.

“En 2018 se perdieron unos 600 puestos de trabajo. Las empresas se vieron obligadas a reducirse, reestructurarse, pero lo hicieron buscando acuerdos con su personal, casi sin conflictos”, precisó el dirigente.

“El achique ya se hizo. Ahora vienen las vacaciones, y las expectativas están puestas en marzo y abril. Esperamos vender mejor la colección invierno”.

“Este año, el mercado argentino moverá unos 105 millones de pares, de los cuales 25 millones serán importados. Para nosotros, con nuestros salarios y sin aranceles, es imposible competir con las zapatillas fabricadas en China o el calzado sintético de mujer que viene de Brasil”, opinó Hames.

El empresario aclaró que la especialidad de las fábricas de Córdoba es el calzado de cuero, un tipo de producto al que hay que apostar más que nunca porque brinda mayor confort y es más saludable.
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La Voz / CueroAmérica

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La brasilera Paquetá cierra su fábrica en Argentina por la fuerte caída en las ventas

La empresa de capitales brasileños Paquetá decidió cerrar su planta ubicada en la ciudad argentina de Chivilcoy, dedicada a producir calzado deportivo Adidas. Las razones son la caída de ventas por la baja de la capacidad de consumo local, a lo que se sumó la competencia de la apertura de las importaciones.

La fabricante brasilera de calzado Paquetá, que produce zapatillas para Adidas, ratificó la decisión de cerrar su planta de Chivilcoy el 31 de diciembre de este año.

Paquetá se instaló en el parque industrial de la pequeña ciudad de Chivilcoy en 2006 y llegó a tener 1.200 empleados y a producir mensualmente 55 mil pares de zapatillas a principios de 2017.

La empresa atraviesa una severa crisis por la baja de sus ventas, motivada por la recesión económica argentina y la simultánea apertura importadora. Según un informe sectorial, la importación de calzados creció un 45% en los últimos dos años. La más afectada es la gama de calzado deportivo, ya que el ingreso de productos terminados o semiterminados desde Brasil aumentó un 116 por ciento en ese período. La competencia también se origina en el ingreso de productos de origen asiático.

Sin embargo, aseguran que la crisis de Paquetá no se limita solo al mercado argentino. La firma cerró una planta en República Dominicana que abastecía a Estados Unidos y las ventas a ese país y en Brasil cayeron. Según la publicación brasileña de negocios Valor, la producción total del grupo bajó de 15 a 9,7 millones de pares de marcas propias y de terceros (entre ellos Adidas, Puma y Asics) desde 2015 y la cantidad de empleados pasó de 18.000 a 12.700.

Planta de Paquetá en Chivilcoy, provincia de Buenos Aires.

Cuando la empresa anunció el cierre ofreció retiros voluntarios a sus 600 trabajadores. En Chivilcoy hubo varias manifestaciones de protesta por la relevancia que la compañía tiene en la comunidad, pero finalmente 178 personas aceptaron el retiro y 25 están negociando una salida. Los 397 restantes, en cambio, resisten en sus puestos y reclaman que la firma permanezca abierta.

Por ahora, lo único que la empresa ofrece es una indemnización un 40% por encima de lo que corresponde por ley, pero pide que se levante la disposición gubernamental de ‘conciliación obligatoria’. La firma hizo saber que, de persistir este compás de espera por los días de conciliación obligatoria -en los que no pueden tomar decisiones de ningún tipo-, su situación financiera se vería comprometida y la promesas de pagar indemnizaciones por encima de lo que fija la ley entraría en riesgo. De ese modo, presionan a los trabajadores para ponerle un cierre al conflicto y bajar la persiana definitivamente.

En la Argentina, existen más de 1.000 empresas dedicadas al calzado y emplean a unas 65.000 personas en forma directa, que atraviesan una crítica situación por la caída del consumo y la suba de importaciones.

En este año, la crisis se reflejó en conflictos desatados en empresas destacadas del sector como Paquetá, Dass, Gaelle, Extreme Gear, Alpargatas y una importante cantidad de PYMEs, con pérdidas de varios miles de puestos de trabajo.
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BAE / CueroAmérica

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Las industrias argentinas del sector reclaman un plan para recuperar su competitividad

Alberto Sellaro, Presidente de FAICA.

Las entidades empresarias y sindicales de las industrias del calzado, cuero, marroquinería, textil y confecciones de Argentina, alertaron sobre la «profunda crisis» que atraviesan y presentaron propuestas para recuperar las cadenas de valor. En conferencia de prensa difundieron un documento titulado “No somos un problema, somos una oportunidad”. El texto contiene fuertes críticas a la política económica actual y especialmente la caída del mercado interno y el aumento de las importaciones. Empresarios y trabajadores convocaron a la defensa de la competitividad de la industria nacional.

La Federación Argentina de la Industria del Calzado (FAICA) encabezó la convocatoria que reunió a todas las asociaciones empresarias y sindicales de esta industria y del cuero, marroquinería, proveedores, textil y confecciones. Las organizaciones reclamaron al Gobierno nacional un «urgente plan de estabilización del nivel de actividad» que permita evitar más despidos y cierre de empresas, y «reparar el daño» que la política económica produjo en el sector.

Ariel Aguilar, presidente de CIMA.

El duro documento señala que la «continuidad» de este panorama pone en riesgo el futuro de unos 500 mil puestos de trabajo directos. Sostienen que “el principal de todos ellos es una profunda retracción de la demanda como producto del deterioro del poder adquisitivo de la población. En segundo lugar, una persistente presión de las importaciones que provoca una sensible pérdida de participación sobre el reducido mercado local.” Y agregan como factor perturbador “la fuga de consumidores hacia mercados externos”, como consecuencia del aumento del turismo de compras entre los argentinos de recursos medios y altos.

El texto marca fuertes críticas a las políticas del Gobierno, al tiempo que propone una agenda de políticas públicas, entre las que se encuentran una elevación de los reintegros por exportación, beneficios en materia energética y el acceso a una moratoria impositiva a 60 meses, entre otros puntos.

Los dirigentes de las cámaras empresarias y de los sindicatos de trabajadores presentaron un documento conjunto en defensa de la industria.

Daniel Argentino, presidente ejecuitivo de ACUBA.

Los reclamos fueron presentados por las cámaras del Industriales proveedores de la Industria del Calzado (CAIPIC), de las Manufacturas de Cuero y Afines (CIMA), Fundación ProTejer, Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), la Asociación de Curtidores bonaerense (ACUBA), Federación de Industriales textiles (FITA). También suscribieron el documento los sindicatos de trabajadores del calzado (UTICRA), del cuero (SECEIC y SOCRA), de marroquinería (SAMC), del vestido (FONIVA) y la Unión Cortadores de indumentaria (UCI).

En ese contexto, Ariel Aguilar, presidente de la Cámara Industrial de Manufacturas de Cuero y Afines (CIMA), consideró que no se llegó a este escenario por casualidad sino «por las políticas que se tomaron, que no fueron pos de la producción y el trabajo». Dijo que se registra una caída de alrededor del 30% de las ventas, pero que el mercado se reduce por la alta importación. En este sentido mencionó el incremento exponencial de la cantidad de importadores que proveen productos al mercado y que el gobierno ha bloqueado la información sobre estos temas.

Hugo Alvarez, presidente ejecutivo de CAIPIC.

Por su parte, Alberto Sellaro, presidente de la Cámara de la Industria del Calzado (CIC), sostuvo que los pedidos de los empresarios «no son contra del Gobierno, sino que son a favor de la industria nacional». Si bien el empresario destacó que el Gobierno «todo no lo puede hacer», sí pidió que «analicen las importaciones porque está firmando al libre albedrío». «Si el mercado estuviese sostenido como antes no estaríamos hablando de importaciones. El mercado está seco porque a la gente no le alcanza para comprar», sintetizó.

En tanto, Yeal Kim, presidente de la Fundación ProTejer consideró que «debemos estabilizar el nivel de actividad productiva y desarrollar un plan de expansión, inversión y generación de empleo». Asimismo, el empresario textil pidió «trabajar en forma conjunta con el Gobierno para solucionar los problemas de actividad de nuestro sector».

Por el sector sindical el veterano dirigente Agustín Amicone, titular de UTICRA, opinó que el gobierno «no solo está en duda con la industria sino con toda la sociedad» y opinó que las medidas anunciadas por el gobierno «son limitadas porque el gobierno no tiene una política industrial y de producción». Amicone agregó que «para resolver los problemas que tiene el país, se necesita urgentemente recuperar la producción, porque si no nos seguimos endeudando sin resolver los problemas de la sociedad».

Agustín Amicone , secretario general de UTICRA.

El dirigente sindical aseguró: «no conozco ningún país que haya salido de una crisis sin crecer y no escucho de los funcionarios del gobierno una política de crecimiento no solo para este sector sino para todos».

En la declaración, los empresarios consideran que el sector es competitivo y afirman que las plantas industriales nacionales «tienen niveles de eficiencia y productividad de clase mundial». En ese sentido las cámaras textiles, del calzado y del cuero sostienen que algunos factores que estructuran la «no competitividad sistémica» de la economía argentina son la «fuerte» presión tributaria, las «altas» tasas de interés y «raquíticos» los servicios financieros, entre otros.

Yeal Kim, presidente de la Fundación ProTejer.

Los empresarios presentaron una serie de medidas para paliar la actual crisis de actividad que enfrentan. Entre los puntos más destacados de la «agenda de acciones», las cámaras pidieron elevar los reintegros a la exportación para dinamizar la exportación del sector. En ese punto, proponen elevar los reintegros para los hilados a un 8,5%, un 10,5% para los tejidos, 12,5% para los tejidos y un 12% para el calzado.

En relación al desmesurado aumento en las tarifas de servicios públicos, las cámaras exigieron un descuento del 20% de la tarifa eléctrica y gas por el término de seis meses. También reclamaron recomponer la línea de créditos para la inversión productiva. Asimismo, solicitaron a la AFIP una moratoria impositiva de 60 meses para el eslabón productivo y comercial de estos sectores.
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Ambito / BAE Negocios / CueroAmérica

Lea el documento “No somos un problema, somos una oportunidad”.

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Argentina agudiza la caída de producción de la industria del calzado y marroquinería

Fábrica de marroquinería

En los últimos dos años las industrias del calzado y la marroquinería de la Argentina están viviendo un período de fuerte y permanente caída de ventas, lo que ya ha producido innumerables cierres de empresas y reducción de trabajo en las que aún se mantienen en actividad. Una notoria baja en el consumo de su mercado interno y una masiva importación de productos están generando lo que no pocos califican de una “tormenta perfecta” que esta deteriorando a estos sectores.

En declaraciones a la prensa Horacio Moschetto, secretario de la Cámara de la Industria del Calzado (CIC), confirmó que en el sector existe un “sentimiento de profunda preocupación” al sostener que observan “alarmante que la caída del mercado interno es cada vez más acentuada”.

Horacio Moschetto, Secretario general de la Cámara de la Industria del Calzado

El dirigente empresario aseguró que la industria del calzado de Argentina venía creciendo en producción, hasta llegar a 125 millones de pares en 2015. Pero que, a partir del cambio de gobierno, el sector ya cayó por debajo de los 100 millones y que “la baja se sigue profundizando”.

La notoria disminución del poder adquisitivo de la mayor parte de los consumidores generó una importante baja en el consumo. Ese descenso se combinó con el aumento del casi 60% en las importaciones, luego de la liberación total que concretara la nueva administración desde 2016.

Según Moschetto, el ingreso de productos importados, lejos de la promesa de ofrecer mejores precios finales para los consumidores, sólo reemplaza el producto local. Además, algunos “grandes importadores tienen capital para financiar, lo que les permite entregar productos con más facilidades de pago, cosa que no sucede con los productores locales porque la cadena de pago actualmente es más corta”, explicó.

Ariel Aguilar, presidente de la Cámara Industrial de las Manufacturas Argentinas del Cuero y Afines

Para lograr una mejoría en el sector, el dirigente de la CIC pidió “tener un equilibrio en la administración de las importaciones”, y que se busque incrementar el consumo interno, hecho que “no depende ni de los productores ni de los consumidores”. “La gente tiene menos capacidad de compra a partir del aumento de tarifas de los servicios públicos”, remarcó Moschetto.

Por su parte, la Cámara Industrial de las Manufacturas del Cuero y Afines (CIMA) manifestó su preocupación ante un el aumento en las importaciones del orden del 51,44% en unidades registradas durante los primeros dos meses del año, comparados con el mismo período de 2017.

Asimismo, las empresas importadoras pasaron de 406 en 2015 a 1.420 en la actualidad. Según un relevo de la CIMA, durante el periodo enero-febrero de 2018 ingresaron al país 10.330.279 productos de marroquinería, mientras que en igual período de 2017, se importaron 6.821.567 de unidades.

En ese sentido, el presidente de CIMA, Ariel Aguilar remarcó que “el sector marroquinero siempre convivió con lo importado. Lo que ocurre hoy es que se han sumado actores de otros rubros, que solo importan mercadería, sin producir nada en el país. Eso está destruyendo a la industria local, llevando al cierre de fábricas y pérdida de empleo”, enfatizó.
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BAE Negocios / CueroAmérica

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Las curtiembres de Uruguay viven una compleja situación por la falta de materia prima

Debido a la baja disponibilidad de pieles, la industria curtidora de Uruguay está viviendo uno de los momentos más difíciles de su historia. Debido a la alta exportación sin procesar de su materia prima esencial, actualmente están operando sólo 6 empresas. En los últimos 10 años, las curtiembres perdieron el 67% de sus puestos de trabajo.

Las curtiembres que operan actualmente en Uruguay siguen enfrentando fuertes dificultades y la producción esta disminuyendo en cinco de estas seis empresas. Además, los trabajadores no reciben ningún apoyo financiero estatal para compensar la caída de los salarios.

Curtiembre en Uruguay

Dada la escasez de pieles para curtir, diversos analistas temen que esta industria deje de funcionar en el país.

Esta situación fue puesta en conocimiento del gobierno cuando representantes de la industria del cuero de Uruguay se reunieron con funcionarios. Los empresarios reclaman medidas concretas que los ayuden a superar la crisis actual. En su opinión, el problema principal es la cantidad de materia prima de las curtiembres que se exporta sin procesar que –afirman- es demasiado elevada.
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La Conceria / CueroAmérica

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JBS Couros hace un fuerte recorte de personal en sus plantas de Uberlandia y Lins

Vista aérea de la planta de Itumbiara, la curtiembre más grande de JBS Couros

La compañía brasilera JBS Couros anunció que «para adaptar la capacidad de producción a la actual condición de mercado, se reducirán los turnos de trabajo en las curtidurías de Uberlandia y Lins». En diversos medios se habla del despido de entre 500 y 1000 trabajadores.

JBS Couros, la división de la multinacional brasileña de carnes que se ocupa de las curtiembres del grupo, está en severa crisis por el escándalo de corrupción política descubierto en el último año. Ahora anunció que se reducirán los turnos de trabajo en las curtidurías de Uberlandia y Lins.

Según la prensa brasileña, habría más de 500 puestos de trabajo en riesgo. Sin embargo otras fuentes sostienen que se espera un proceso más amplio de reestructuración de JBS Couros, que puede llegara producir unos 1.000 despidos en su plantilla de trabajadores.

El holding de los hermanos Batista por el momento se limita a anunciar que buscará «reabsorber a los trabajadores en otras unidades».

Wesley Batista y Joesley Batista propietarios mayoritarios del Grupo JBS

El grupo JBS, por su parte, informó que llegó a un acuerdo con la Justicia brasilera para colocar 5 propiedades en garantía del crédito que otorgó el gobierno de Mato Grosso do Sul.

De esta manera, mientras que las autoridades locales tendrán 120 días para evaluar la deuda real de JBS, los fondos congelados serán desbloqueados para permitir la reanudación de la actividad productiva en ese estado.
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La Conceria / CueroAmérica

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